¿Por qué no es conveniente un tope en las tasas de interés?


¿Por qué no es conveniente un tope en las tasas de interés?

Estamos en una economía de libre mercado, al igual que todos los bienes y servicios los precios obedecen a la oferta y demanda, una ley de la economía. Lo mismo sucede en el mercado financiero y las tasas de interés ¿Por qué en algunas regiones la papa, el pan, las refrigeradoras, los servicios profesionales son más baratos? ¿Por una exigencia del Estado o por costos de producción, costos logísticos, o mayor eficiencia?


Establecer un tope o límite a las tasas de interés sonaría tan controversial como ponerle precio tope a la papa, al pan, refrigeradoras o un honorario de servicios profesionales en una región. Difícil creerlo, ¿no? Los precios y las tasas se reducirán en la medida que el mercado exista más competencia y en donde la información y riesgo sea más uniforme.


Hablando de créditos, las tasas de interés están en función al nivel de riesgo que se asume un prestamista al otorgar dinero a un prestatario. Hay segmentos de personas con perfiles más riesgosos que otros debidos factores como el nivel de informalidad, tenencia de propiedades, empleo, acceso geográfico, entre otros. Es decir, una persona sin empleo, sin vivienda, o con un mal comportamiento crediticio en el sistema financiero debería tener un mayor costo que otra persona que tiene fuentes de ingreso permanentes o activos que respalden el valor del dinero que está solicitando. Para un segmento más riesgoso se requiere un mayor costo de evaluación, futura cobranza, atrasos y posible pérdida del capital, este riesgo es cuantificado y definido en una prima de riesgo, lo que encarece el crédito naturalmente. Los modelos predictivos de riesgo establecen cuántos clientes dejarán de pagar un crédito en un periodo de tiempo en un determinado segmento, por lo tanto, a medida que el segmento en estudio es más riesgoso, mayor será la prima y por lo tanto la tasa de interés. Las instituciones financieras tienen modelos de riesgo que calibran distintas variables que otorgan la mejor oferta de valor en tasa de interés para un segmento, en la medida que existan más instituciones especializadas en determinados segmentos, mejor será la evaluación y la oferta de créditos en el mercado. Es sabido que las microfinancieras asumen un mayor riesgo al posicionarse en segmentos que la banca tradicional no logra atender por capacidades y por flexibilizaciones a la política de créditos, por lo tanto, ¿qué creen que pasará con aquellos segmentos de mayor riesgo? O se quedarán sin oferta crediticia formal o probablemente la banca compense la reducción de tasas de un segmento con un incremento en otros. Difícil de predecir.


Independientemente al tope de tasas del sistema financiero donde se limitará el alcance de las tasas activas, quizá lo más importante que debemos meditar es que los fondos que son prestados por el sistema financiero son fondos del público en su gran mayoría (ahorristas, inversionistas y empresas), por lo tanto, hay una enorme responsabilidad en propiciar la devolución de los capitales y cubrir cualquier vaivén económico. Es por ello que, en su momento, los comentarios acalorados relacionados a no devolver los préstamos otorgados por un banco son irresponsables y contraproducentes para la economía de libre mercado por que de manera indirecta se afectaría al público que confía en un sistema financiero sólido.


No tenemos una posición pro banco, evidentemente los bancos no son populares ni gozan de mucha simpatía pero una restricción de este tipo contraería la oferta de fondos en algunos segmentos de la población, dando espacio al financiamiento informal a mayores costos; sin embargo dará oportunidades al sector Fintech a cubrir una oferta crediticia que estará más desatendida por los actuales jugadores del mercado.


Sí estamos convencidos en propiciar una mayor competencia y en crear instituciones que administren fondos que se acerquen el dinero a los segmentos más deprimidos de la población. El libre mercado, la competencia, la regulación y la supervisión podrían hacer más por el país que el fijar límites a la libre competencia.

Escrito por: Alfredo Cardoso
Edición: Dante León
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