Inflación: ¿Qué es y cómo afecta al Perú y al mundo?



Cuando tenemos una conversación con nuestra familia, amigos o incluso con el vecino que nos encontramos en el puesto de periódicos, hay un término que siempre sale a flote y, aunque no muchos entendemos qué significa, resulta ser muy cotidiano o muy de uso diario: “la inflación”.


Este término lo conocemos desde que empezamos a tener dinero. Cuando vamos al mercado y nos enteramos que el precio de pollo subió o que las verduras están al doble de su valor respecto de la semana anterior, es común escuchar que el argumento es: “la inflación”.


Pero, ¿qué es la inflación? ¿cada vez que sube el precio del pollo, estamos ante a la inflación? ¿La inflación es mala? ¿La inflación es culpa del Estado? ¿El conflicto de Rusia y Ucrania tiene incidencia? En el siguiente artículo resolveremos todas estas dudas.


Para comprender el contenido del presente artículo, debemos primero entender de qué estamos hablando. Y es este nuestro punto de partida. ¿Qué es la inflación?


1. Según la RAE, la inflación es la Elevación del nivel general de precios.

2. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la inflación es un incremento generalizado y continuo de precios, lo que equivale a la desvalorización de la moneda con consecuencias negativas en la actividad económica y en el bienestar de la población.

Con estos conceptos podemos entender que es un aumento generalizado de los precios en un país mas no el aumento de algún bien o producto en específico. Por lo que podemos resolver el primer mito: El aumento de algún insumo en el mercado no es debido a la inflación en sí, sino que se debe a otros factores como la escasez de un insumo, incremento de la demanda, disminución de la oferta, algún fenómeno natural o algún evento extraordinario.


Tras entender lo que es y lo que no es la inflación, ¿podríamos entonces concluir que la inflación es mala? Porque, viéndolo de esta manera, hace que mi dinero valga menos en el tiempo sin embargo, está correlacionada al crecimiento económico de los países, sin inflación las posibilidades de desarrollo son menores.


¿La inflación es mala?


La inflación no (siempre) es mala. Debido a factores externos naturales como el aumento poblacional, indirectamente proporcional con la cantidad de recursos en el mundo, hace que el efecto de inflación sea normal, año tras año. Como todos los recursos que existen en el mundo son finitos y siempre hay mayor demanda, el dinero pierde valor con el tiempo.


Es por ello que de vez en cuando leemos noticias que expresan una inflación esperada del BCRP, de acuerdo a sus proyecciones como ente regulador siempre se espera un índice entre 1% y 3% anual.


El problema se genera cuando los índices de inflación salen de los niveles proyectados previamente y en especial cuando es mayor al nivel de crecimiento económico (aumento o disminución del PBI) o a las tasas de rentabilidad que podemos encontrar en los productos de ahorros como Cuentas de Ahorros o Depósitos de Plazo Fijo, a través de las distintas entidades financieras.


Lo realmente dañino para una economía es lo conocido como “Hiperinflación”, que es el crecimiento desmedido y exagerado de los precios de un país, en este fenómeno se destruye la capacidad de intercambio de la moneda llegando a devaluarse e imposibilita el intercambio de productos, generando escasez, incertidumbre y fuga de capitales. Ejemplos recientes: Argentina y Venezuela.


Actualmente venimos arrastrando diversos eventos que aumentan el índice inflacionario como: a. La pandemia, b. La incertidumbre político económica nacional, c. La inflación de Estados Unidos y d. El conflicto bélico de Rusia y Ucrania. Afortunadamente no estamos en episodios de hiperinflación.


¿Entonces el escenario opuesto (la deflación), es buena?


A pesar de que la deflación significa que existe una disminución general del nivel de precios, esto no es necesariamente bueno.


Para que estemos ante un escenario de deflación, significa que los recursos que se tienen para ofrecer ya no tienen el mismo valor que antes. Las causas de esto pueden ser muchas, pero principalmente se traduce en pérdida de competitividad de los recursos que se manejan, obsolescencia de tecnología o menor cantidad de demanda por cierto recurso. Japón ha sido por años un ejemplo claro de deflación, debido a la disminución del consumo interno producto de tener una población longeva con menos capacidad de gasto y mayores índices de ahorro. La falta de dinamismo de una economía lleva a recesiones y deflaciones.


Entendamos la inflación con un ejemplo muy simple


En el siglo XXI, la mayoría de las economías mundiales están globalizadas. Podemos encontrar distintos países que pueden ofrecer materias primas a un precio más competitivo o en mayor volumen a lo producido nacionalmente. Ante un evento que rompa con el flujo natural de las exportaciones e importaciones, es normal que se traduzca en un cambio en el nivel de precios.


Vamos con el ejemplo: Supongamos que el Perú es un país con 150 habitantes y cada uno se alimenta con una manzana. Para cumplir con la demanda, produce 50 manzanas e importa 100 manzanas. Tiene un mercado total de 150 manzanas para alimentar a 150 personas. Ante un evento mundial, entiéndase, guerra, pandemia, terremoto, etcétera; Perú ya no puede importar las 100 manzanas que recibía habitualmente. Ahora cuenta con menos manzanas pero para la misma cantidad de personas. Ante un mismo nivel de demanda, pero con menor oferta, el precio sube, pues ahora las manzanas son un recurso escaso y no existe sustituto, de momento.


En este ejemplo hemos asumido que Perú sólo tiene 150 habitantes y que solo se alimentan de manzanas. Imagine ahora toda la cantidad de recursos que Perú importa y también la cantidad de habitantes que existen. Un conflicto externo afecta totalmente el aumento del nivel de precios. Ahora último, el ejemplo más resaltante es el incremento del precio de los combustibles que afectan todo el flujo de distribución de las materias y servicios en el país.


¿Qué hacer?


Perú ha tenido buenos resultados en control de inflación de la mano del crecimiento económico que hemos reportado en los últimos años. Los efectos de pandemia y demás factores externos explicados líneas arriba son los que han desencadenado en un cambio abrupto de estos indicadores.


Si bien es cierto que puede parecer un presente un poco incierto, la información histórica nos dice que hemos tenido buenos resultados y tras la salida absoluta de la pandemia y esperar que la diplomacia funcione en el viejo continente, podemos esperar tiempos mejores. Algunos indicadores como Reservas Internacionales (RIN) (que mide la cantidad de reserva que tiene el país en divisas diferentes al sol peruano), Balanza comercial (que mide la diferencia entre exportaciones e importaciones, actualmente con saldo positivo), precios internaciones de los metales (actualmente al alza) y otros podrían asegurar de corto y mediano plazo cierta estabilidad.


Mientras esperamos dichos eventos, es recomendable hacer lo siguiente:

Inflación: ¿Qué es y cómo afecta al Perú y al mundo?

1. Ahorrar e invertir, distribuir y planificar.

2. Destinar una parte de nuestros excedentes a ahorrar en moneda extranjera.

3. No realizar compras innecesarias. Nuestro dinero vale menos que ayer a un ritmo más rápido que lo esperado. Hay que guardar pan para mayo.

4. Promover la salud y educación financiera entre nuestros más allegados, amigos, familiares y compañeros de trabajo.

Escrito por: Fernando Sebastiani Ugarte
Edición: Alfredo Cardoso

Fuentes:

RAE

BCRP

Estadísticas del BCRP

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